Cooperación al desarrollo, educación y discapacidad: reflexiones de un novato

Hace unas semanas estuve en la provincia de Rodríguez de Mendoza, en el norte de Perú, en una actividad de formación de profesorado. Este ha sido mi primer proyecto en cooperación al desarrollo, así que mis impresiones y reflexiones son probablemente obvias para muchas personas y compañeros con más experiencia. Ahora bien, espero que os sean útiles algunas de las reflexiones iniciales a partir de este primer acercamiento a la realidad de otros profesionales que trabajan a miles de kilómetros con formación, necesidades y culturas diferentes.

En primer lugar, como os podéis imaginar, diré que ha sido una experiencia emocionante y enormemente gratificante y estimulante. Yo mismo he viajado mucho en los últimos años, por lo que no me esperaba quizá aprender tanto. No os aburriré con cómo me llegaron al corazón los niños y niñas de la escuela Virgen del Carmen, y el profesorado de este centro, la escuela 18240 y de otras del entorno (lo siento, mi educación algo victoriana me recuerda que estas cosas quedan para los amigos).

Sí que compartiré las ideas y dudas que nos surgían a nuestra colaboradora sobre el terreno, Cristina Matos, y a un servidor, durante una semana de trabajo intenso. De nuevo, supongo que nada nuevo bajo el sol, pero ahí queda para vuestros comentarios.

Pero, primero, el contexto. A partir de las demandas y preocupaciones del profesorado de la zona, y con el apoyo de la parroquia local “San Nicolás”,  lo han desarrollado la Universidad de Sevilla, a través de su oficina de cooperación al desarrollo -gracias de nuevo a Nuria Bernades por su insistencia y apoyo para que nuestro grupo se implicara-, y la asociación Yanaptasiñani, con la ayuda económica de la Diputación de Badajoz y la propia Universidad. Nuestra contraparte allí fue la administración educativa regional -la Dirección Regional de Educación de Amazonas-. La tarea: organizar la formación en necesidades educativas especiales para el profesorado de un centro de educación provincial de educación especial -el Centro de Educación Básica Especial  “Virgen del Carmen”- y los maestros y maestras de las escuelas regulares de la provincia de Rodríguez de Mendoza.

¿Dónde está esto? Bueno, un mapa es poco útil para describir la ubicación. Es más apropiado hablar en términos de transporte: la escuela de educación especial se encuentra a 3 horas de tren de alta velocidad, 12 horas de vuelo internacional, 5 horas de espera de aeropuerto, 1 hora de vuelo nacional (o 22 de autobús de línea), 12 horas de furgoneta, 2 horas de espera, 3 horas más de furgoneta, y 20 minutos de mototaxi, de Sevilla. El tramo de las 3 horas de furgoneta y 20 minutos de mototaxi se caracteriza además por una pérdida progresiva de la posibilidad de acceder a internet a una velocidad razonable. Para entendernos, un mundo del que Sevilla se encuentra muy lejano.

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Esta distancia hace que algunos de los retos a los que se enfrenta la comunidad educativa sean muy especiales… pero, y esto es lo que más me ha llamado la atención, a la vez muy similares a los de nuestro propio sistema educativo.

¿Qué hemos hecho allí? Bueno, tras un excelente trabajo de Cristina con la comunidad en general y con el profesorado en particular -que se encontraba desplazada sobre el terreno desde cuatro meses antes-, el esfuerzo de la directora del Virgen del Carmen, Marina, y la ayuda de personas como César Caro, un sacerdote español, mi papel consistió en colaborar en la valoración de los niños y niñas del CEBE, y proporcionar una formación específica intensiva al profesorado de los centros ordinarios.

Como he dicho, una semana agotadora, que me proporcionó mucho más de lo que llevé en forma de un sinfin de preguntas e ideas. Aquí van algunas por si deseáis contribuir a ayudar a aclarármelas.

  • En primer lugar,  es obvio que la escasez de recursos es un problema esencial. A veces, se trata de recursos intangibles, como el acceso a internet, o que uno no relacionaría directamente con la educación, como la falta de acceso regular a agua potable. Pero en el caso de la educación especial se trata de la falta de materiales e instalaciones pura y dura. La pregunta que uno ha de hacerse es: ¿debemos pensar en desarrollar materiales de bajo coste y mantenimiento – obviando las soluciones tecnológicamente más avanzadas? ¿o es eso un modo encubierto de contribuir a mantener la brecha digital que ya excluyen a muchas de estas comunidades? Y si se pueden lograr soluciones efectivas con bajo coste, ¿por qué nos empeñamos en implantar soluciones más costosas en nuestros propios contextos, ya tocados por los continuos recortes en fondos para la educación?
  • ¿Cómo garantizar el acceso a recursos para la intervención y la evaluación cada vez más costosos? No me refiero ahora a las TIC o a adaptaciones materiales. En campos como el autismo o la discapacidad intelectual, por ejemplo, los propios dispositivos de evaluación o para la intervención tienen un coste prohibitivo (mirad aquí , por ejemplo). Además, las restricciones vinculadas al copyright hacen que la distribución y adaptación de diferentes pruebas de evaluación en estos países sea muy complicada. Por ejemplo, incluso si se pudieran adquirir, algunas de estos tests no están estandarizados o traducidos a las lenguas de gran parte de los países en desarrollo (1).

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  • ¿Se pueden trasladar a estos contextos, de modo directo, los métodos, técnicas y estrategias diseñados en otras sociedades y entornos educativos? Existen obvias diferencias culturales, de formación y en los profesionales que hay que tener en cuenta. En otros casos, se trata de ajustar programas que sí podrían funcionar para su difusión en una realidad con menos apoyos o recursos potenciales. Autism Speaks, por ejemplo, financió justamente un proyecto para hacer algo así (2)
  • ¿Cuál es el mejor modelo formativo para un contexto como este? El reto principal es lograr que no todo quede en “teoría”. La transferencia de habilidades desde el salón donde se realiza la formación hasta el contexto del aula es una tarea enormemente difícil. Personalmente, encuentro muy frustrante dar cursos de capacitación que no logran impactar finalmente en las vidas de los niños y niñas que son sus destinatarios últimos. Espero y creo que aquí no ha sucedido esto, pero la pregunta sigue abierta: ¿cómo ha de organizarse la formación para que los profesionales realmente adquieran nuevas competencias que les permitan introducir prácticas novedosas en el aula y responder a los problemas que ellos mismos nos cuentan? A largo plazo, es evidente que trata de fortalecer el nivel de los graduados en las universidades del país y la capacitación del profesorado existente. Pero, ¿cuál es el procedimiento más eficiente para dotar de habilidades necesarias para la inclusión educativa al máximo número de profesores y profesoras en el menor tiempo posible? Y cuando lo encontremos, ¿por qué no aplicarlo aquí?
  • Un reto específico de la formación en un entorno como este es la distancia. Todo está lejos y es de difícil acceso. ¿Cómo permitir que un maestro que se encuentra en un aula a horas o días de distancia de sus compañeros pueda actualizarse de modo continuado? ¿Cómo hacerlo con un acceso a internet errático – por decirlo suavemente?
  • ¿Cómo abordar el cambio de actitud de la comunidad? Por un lado, existe la tentación de atribuir a viejas creencias o a la resistencia al cambio la falta de deseo aparente de las familias de escolarizar a sus hijos e hijas con discapacidad. Pero, ¿y si percibieran mejoras claras en estos niños y niñas cuando acuden a la escuela? ¿Cambiaría su actitud?

Son solo unas pocas dudas y reflexiones que suscitó un par de semanas de viaje. Había muchas más preguntas, pero se ve que estas bastan por el momento, porque nuestra intención es desarrollar algún proyecto para intentar responder por lo menos a alguna.  Pero eso ya queda para otro post.

(1) Durkin, M.S. et al., 2015. Autism screening and diagnosis in low resource settings: Challenges and opportunities to enhance research and services worldwide: Enhancing Autism Research and Services Worldwide. Autism Research, 8(5), pp.473-476.

(2) Divan, G., Hamdani, S. U., Vajartkar, V., Minhas, A., Taylor, C., Aldred, C., … Patel, V. (2015). Adapting an evidence-based intervention for autism spectrum disorder for scaling up in resource-constrained settings: the development of the PASS intervention in South Asia. Global Health Action, 8, 27278.

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