Archive for the Autismo Category

El autismo en el DSM-V, ¿mejor o peor que en el DSM-IV?

Posted in Autismo, Uncategorized with tags on 3 marzo 2011 by David Saldaña
Esta es la pregunta que justamente se hacen en un artículo que acaba de aparecer Lorna Wing, Judith Gould y Cristopher Gillberg (1). Muchos otros se la están planteando también, por supuesto. Pero en este caso el interés radica en que las dos primeras autoras fueron de las primeras que propusieron en su día la visión dimensional del autismo y el concepto de trastornos del espectro autista. Por eso, me pareció interesante detenerme en leer lo que tenían que decir.
Versiones del DSM

 

Pero comencemos por el principio. Por lo pronto, es posible que aún alguno de vosotros no sepa que la APA está en proceso de revisión de su manual de diagnóstico de los trastornos mentales, el famoso DSM. La versión actual (la cuarta), será sustituida previsiblemente en el 2013 por el DSM-V. Hay muchos trastornos que no sufrirán apenas cambios en su definición, pero otros van a experimentar modificaciones de cierta envergadura. El autismo es uno de ellos. Algunos de los más llamativos y quizá destacados (de nuevo, para los que no estéis al día en este tema) son los siguientes (aquí tenéis el original completo):

  • Desaparecen las categorías diagnósticas dentro de los Trastornos Generalizados del Desarrollo, es decir, el trastorno autista, el síndrome de Asperger, el trastorno desintegrativo infantil, y el TGD-NE.
  • Todos ellos quedan englobados en una única categoría denominada Trastornos del Espectro Autista (TEA).
  • El trastorno de Rett se elimina de los TEA.
  • La “tríada” se convierte en una díada, al fundirse las alteraciones comunicativas con los problemas de socialización.

Os podréis imaginar que estas propuestas de cambio han traido un amplio debate el mundo del autismo. En nuestro país, AETAPI ha celebrado una tertulia sobre el tema y ha elevado a la APA unos comentarios que vale la pena revisar (aquí y aquí, respectivamente).

Pero volvamos a Wing y sus colaboradores. ¿Qué opinión les merecen los cambios? No se manifiestan sobre el conjunto como tal, pero sí que hacen algunos comentarios (por cierto, coincidentes con los de los compañeros de AETAPI en algunos puntos).

En primer lugar, parece preocuparles la vaguedad que se deriva de la propuesta inicial. Frente a la formulación del DSM-IV, que incluía algunas referencias a comportamientos específicos (incluso estos bastante genéricos), en el DSM-V no hay mucha concreción. Por tanto, no parece que vaya a ser una guía de apoyatura importante para poder efectuvar el diagnóstico, es la queja de los autores. Más importante que esto es quizá su preocupación de que la definición actual pueda plantear dificultades en el diagnóstico de niños pequeños y de adultos. Opinan que la formulación inicial de que se contemplen dificultades comunicativas verbales y no verbales, o dificultades en las interacciones entre iguales, no es sencilla de que se cumpla con rigor en el caso de niños y niñas menores de tres años.  Ellos abogan además por incluir algunos de los comportamientos predictores de diagnóstico de autismo y que aparecen a edades tempranas, como por ejemplo patrones extraños de conducta – por ejemplo excesivo llanto o pasividad -, ausencia o falta de interacción social, problemas de desarrollo de la comunicación preverbal, o intereses limitados y específicos.

A mi juicio, el otro aspecto destacable de su propuesta tiene que ver con la desaparición de las subcategorías. Aunque existe un cierto consenso sobre la falta de diferencias consistentes entre el trastorno autista, el síndrome de Asperger y el TGD-NE que justifiquen su mantenimiento como categorías distintas, es cierto que muchos grupos sociales, tanto de familiares como de personas con el síndrome de Asperger especialmente, han mostrado su preocupación por la pérdida de la categoría y la implicación que pudiera tener sobre los apoyos sociales, médicos y administrativos que reciben. Hasta ahora, solo había leído opiniones a favor y en contra de este cambio, pero la posición de Wing y sus colaboradores es más matizada e interesante, al proponer una única categoría diagnóstica abierta con subgrupos, más que diagnósticos específicos. Proviene, como he dicho al principio, de algunas de las “fundadoras” del concepto mismo de espectro autista. Su propuesta implicaría incluir las denominaciones de síndrome de Asperger y de Trastorno Desintegrativo Infantil con una breve descripción de cada uno, entendiendo que esta denominación implica un diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista. Aunque no aparece dicho de este modo, parecen proponer que estas denominaciones actúen como matizaciones o modificadores no obligatorios del diagnóstico principal de TEA.

En cualquier caso, el debate continua abierto. De hecho, si miráis con cuidado las propuestas iniciales del grupo de trabajo (aquí, por ejemplo) y la formulación más reciente, veréis modificaciones. Algunas en la línea de Wing et al., o de la propia AETAPI.

(1) Wing, L., Gould, J., & Gillberg, C.Autism spectrum disorders in the DSM-V: Better or worse than the DSM-IV? Research in Developmental Disabilities, 32(2), 768-773. doi:10.1016/j.ridd.2010.11.003

 

Una referencia sobre el TEACCH en castellano

Posted in Autismo, Educación, Intervenciones, Psicopedagogía, Trastornos del Desarrollo, Uncategorized with tags on 4 enero 2011 by David Saldaña

El TEACCH es un programa comprensivo de intervención en autismo con una gran difusión en nuestro país. Aunque va en realidad mucho más allá, su filosofía de adaptación del entorno a las necesidades de la personas con autismo mediante la estructuración de las actividades, el tiempo y el espacio, entre otros, ha calado en un gran número de profesionales y centros que se ocupan y apoyan a niños y adultos con TEA.
Lo cierto es que, pese a contar con un gran número de adeptos en nuestro país, no había una publicación en castellano que recogiera de manera apropiada los planteamientos del TEACCH. Finalmente, Autismo Ávila ha dado el paso para facilitarnoslo. Esta asociación mantiene una línea de traducción al castellano de obras de referencia e interés en su campo que creo es de gran utilidad para profesionales y familiares. A través de su tienda se puede adquirir esta obra y muchas más. ¡Enhorabuena a la asociación y ánimo con este esfuerzo!
Portada del libro

Las terapias sin evidencia en autismo: ¿cuántos las usan?

Posted in Autismo, Intervenciones, Psicología, Psicopedagogía, Trastornos del Desarrollo with tags , , , on 30 diciembre 2009 by David Saldaña
Los que habéis leido algunos de mis posts anteriores, habréis notado la insistencia con el tema de “las evidencias”. Lo que he venido diciendo es que hemos de tener en cuenta para elegir una intervención la información que poseemos sobre su eficacia. Ahora bien, uno podría preguntarse si esto es simplemente una manía mía (y de algunos más), o ciertamente hay que insistir porque no todo el mundo lo tiene claro. Mi percepción, y la de las personas con las que hablo, es que en ámbitos como el del autismo no son pocos los que eligen una terapia sin tener en cuenta para nada su posible efectividad. Recientemente he tenido que realizar una pequeña revisión de este tema y he podido constatar que no es una mera impresión: los datos de los estudios en todo el mundo lo corroboran.

La mayor parte de estas investigaciones han preguntado a las propias familias de los niños con autismo qué tratamientos recibían. En un estudio realizado en Hong Kong, por ejemplo, una quinta parte de las familias de niños con trastornos del desarrollo habían empleado terapias como la integración sensorial, la acupuntura y la medicina tradicional china (sí, allí también se considera minoritaria). Lo llamativo es que la cifra de familias de niños con autismo que las usaban era el doble. En un estudio realizado en Turquía con 38 familias la proporción que empleaba quelantes, vitaminas, suplementos dietéticos o integración sensorial era igualmente elevada. Por si pensáis que se trata de datos procedentes de países que quizá no han llegado aún a un “buen nivel” en el tratamiento del autismo, os doy algunos datos de los Estados Unidos: en un estudio en el Hospital de Filadelfia 90 de 284 niños habían recibido tratamientos no convencionales y en otro de Boston la proporción alcanzaba el 50 %. El estudio más llamativo para mí ha sido el de Smith y Antolovich con familias que estaban incorporadas al programa conductual UCLA, un programa que cuenta con ciertos estudios a su favor (y detractores también, pero ese es otro tema): el 50 % empleaban además terapias dietéticas, el 60 % vitaminas, el 56 % integración sensorial y el 30 % integración auditiva. ¡Vamos, que ni los más “pillados con la evidencia” renuncian a darse un paseito por estas terapias!

Ah, diréis, esto son las familias, que quizá no tengan un buen nivel de formación (algo discutible, en cualquier caso). Resulta que los trabajos en los que se pregunta directamente a los profesionales educativos también arrojan cifras elevadas. En un trabajo reciente, con encuesta telefónica en Georgia (EE.UU.), sólo un tercio empleaba técnicas basadas en evidencias o en recomendaciones de buena práctica.

¿Será que no son conocidos los programas y sus evidencias? Es posible. Habrá que seguir haciendo un esfuerzo en esa dirección, sin duda. Pero mi sospecha es que no es únicamente un asunto de más información. Las familias y los profesionales están a menudo ávidos de conocimiento y en muchos casos tienen más de la que necesitan. Hanson da algunas ideas de por qué podrían estarse empleando tanto estas terapias y creo que muchas de ellas son razonables. Una tiene que ver con el estado de la investigación y de los servicios: no contamos con una terapia que claramente resuelva los problemas de los niños y niñas con autismo, con una efectividad indiscutida y universal. Más importante aún, no todas las familias tienen siempre acceso a los servicios que necesitan y tienen que buscar lo que les parece más adecuado o cercano. Pero creo que esta no es toda la historia. En su trabajo, algunas familias afirmaban que usan estas terapias por el apoyo emocional que les proporcionan los terapeutas que las aplican, o porque son más “naturales”. Más llamativo aún es el hecho de que en el estudio de Hong Kong hubiera una correlación positiva (sí positiva) entre el nivel de estudios y el uso de las terapias no convencionales: a más nivel de estudios de la madre, mayor uso.

La gente tiene que tener más acceso a servicios de calidad, los profesionales mayor facilidad para formarse y tenemos que seguir investigando sobre la efectividad de nuestras intervenciones. Pero además de todo ello, parece claro que tenemos que analizar más detenidamente por qué la medicina, la psicología y la educación alternativas cuentan siempre con el beneficio de la duda, y las que no lo son cargan con la sospecha permanente. Desgraciadamente, creo que la cosa no va a ir de “razones” o de “información”, ni siquiera, sniff, de ciencia. Va a ser otra vez un trabajito para los del marketing.

Hanson, E., Kalish, L., Bunce, E., Curtis, C., McDaniel, S., Ware, J., et al. (2007). Use of Complementary and Alternative Medicine among Children Diagnosed with Autism Spectrum Disorder. Journal of Autism and Developmental Disorders, 37(4), 628-636.  

Hess, K. L., Morrier, M. J., Heflin, L. J., & Ivey, M. L. (2008). Autism treatment survey: services received by children with autism spectrum disorders in public school classrooms. Journal of Autism and Developmental Disorders, 38(5), 961-71. doi: 10.1007/s10803-007-0470-5 

Levy, S., Mandell, D., Merhar, S., Ittenbach, R., & Pinto-Martin, J. (2003). Use of complementary and alternative medicine among children recently diagnosed with autistic spectrum disorder. Journal of developmental and behavioral pediatrics : JDBP, 24(6), 418-423. 

Senel, H. (2009). Parents’ Views and Experiences About Complementary and Alternative Medicine Treatments for Their Children with Autistic Spectrum Disorder. Journal of Autism and Developmental Disorders. doi: 10.1007/s10803-009-0891-4 

Smith, T., & Antolovich, M. (2000). Parental perceptions of supplemental interventions received by young children with autism in intensive behavior analytic treatment. Behavioral Interventions, 15(2), 83-97. 

Wong, H. H. L., & Smith, R. G. (2006). Patterns of Complementary and Alternative Medical Therapy Use in Children Diagnosed with Autism Spectrum Disorders. Journal of Autism and Developmental Disorders, 36(7), 901-909. doi: 10.1007/s10803-006-0131-0 

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¿Sirve para algo la equinoterapia?

Posted in Autismo with tags , , , , on 4 septiembre 2009 by David Saldaña
Quiero comenzar esta nueva serie de Dissimile, que lleva un tanto tiempo “dormido”, con una investigación que se ha realizado sobre el uso de caballos en la terapia con niños con autismo. Se ha publicado en el último número del Journal of Autism and Developmental Disorders (una de las revistas de mayor impacto en este campo, para los que no estéis familiarizados con ella) (1).

El uso de caballos en la terapia de personas con trastornos del desarrollo goza de cierta popularidad. Hay una multitud de escuelas que aplican lo que se llama equino o hipoterapia. Lo que sucede es que, pese a todo lo que se dice en esos centros sobre los supuestos beneficios para los niños, no sabemos que esté justificado el gasto que comportan. Los autores del trabajo intentan remediar esta cuestión. Como bien dicen, son los primeros en intentar comprobar si realmente sirve de algo comparando un grupo de niños con autismo que reciben el tratamiento con otros que no lo reciben.
El trabajo tiene varios puntos fuertes. Por lo pronto, los dos grupos de niños son equivalentes en varias dimensiones cruciales, como el diagnóstico y su gravedad. Más importante aún, cada niño era asignado al grupo que recibía el tratamiento (el experimental) o el control de modo aleatorio, lo que constituye una muestra de rigurosidad. Por otro lado, hacen una buena descripción de qué sucedía exactamente en las sesiones con los niños y los caballos. En las doce sesiones de una hora que duró la intervención, los niños tenían que establecer el contacto con su caballo, montarlo y limpiarlo. Además, se hacía con ellos una serie de ejercicios que podríamos denominar verbales, sobre las partes del animal y los instrumentos de limpieza. Mientras se montaba, se llevaban a cabo diversos ejercicios colectivos de carácter motor.
¿Qué pasó? Bueno, el hecho es que encontraron ciertas mejorías entre las medidas iniciales, antes de la intervención, y las medidas finales. En concreto aplicaron dos escalas, una que llaman “de responsividad social” y otra “sensorial”. Los análisis ponen de manifiesto que en ésta última se producen mejorías. Esto también sucede en algunas dimensiones de la escala social. No queda claro del todo qué se incluye en estas escalas, pero en cualquier caso es un resultado interesante.
¿Funciona, entonces, la equinoterapia? Amigo, aún estamos lejos de poder decir eso. Por lo pronto, uno necesito varios estudios para poderlo demostrar. Pero, más importante aún, éste tiene a mi juicio limitaciones importantes:

  • El grupo control está constituido por participantes de una lista de espera. No sabemos qué tipo de tratamientos o terapias recibían esos niños. Supongamos que iban a terapia, de forma normal, al igual que los del grupo de tratamiento. Pero, si esto era así, en el mejor de los casos recibían una hora semanal menos de atención (la que pasan los del grupo experimental con los caballos), porque en ninguna parte se dice que el número de horas totales de tratamiento sea el mismo.
  • Los cuestionarios en los que se basan los resultados eran rellenados por los padres. Hasta ahí, ningún problema. Pero, claro, los padres no podían evitar saber qie sus hijos estaban implicados en este tratamiento, con lo cual es fácil suponer que había cierta expectativa positiva.
  • Además, como los propios autores señalan, varios de los niños del grupo de tratamiento se dieron de baja. Es muy posible que estos niños tuviera especiales dificultades o mayores problemas. Si ese es el caso, en realidad sería algo así como eliminar a los niños con menos posibilidades de beneficiarse del tratamiento (lo que no habría pasado en el grupo de control).

Pese a todo, hay que reconocer que los investigadores han hecho un esfuerzo bastante serio por valorar su intervención. Nos muestran, pese a limitaciones, cómo los partidarios de la equinoterapia debieran argumenta y defenderla. Por otro lado, en ningún momento proponen que la equinoterapia vaya a “curar” el autismo y son modestos en sus afirmaciones sobre lo que han demostrado (sólo evidencia de cierta mejoría).
Yo, por mi parte, permanezco un tanto esceptico sobre la necesidad de que haya caballos en la intervención. Me parece que los investigadores han incluido realmente actividades en su programa que eran muy útiles para los niños y niñas que participaban: abordaban actividades motoras, sociales y lingüísticas de cierto valor. La pregunta es si hacía falta incurrir en ese coste y esa complicación. Para convencerme necesitarían haber incluido un grupo de niños con los que se empleaban actividades similares, pero sin los caballos. Así, comenzaría a pensármelo. 

(1) Bass, M. M., Duchowny, C. A., & Llabre, M. M. (2009). The effect of therapeutic horseback riding on social functioning in children with autism. Journal of Autism and Developmental Disorders, 39(9), 1261-1267. doi: 10.1007/s10803-009-0734-3

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Dia Mundial de Concienciación sobre el Autismo

Posted in Autismo, Discapacidad on 2 abril 2009 by David Saldaña
Un breve. La Asamblea General de Naciones Unidas decidió que el día de hoy, 2 de abril, fuera declarado el Día Mundial de Concienciación sobre el autismo.

Como muchos sabréis, los trastornos del espectro autista son mucho más frecuentes de lo que creíamos. Aunque hay mucho que desconocermos aún sobre ellos, ya disponemos de algunos datos y algo vamos sabiendo. En castellano contamos con un par de webs de referencia sobre el tema: una la del Grupo de Estudios del Instituto de Salud Carlos III sobre Trastornos del Espectro Autista y otra la de AETAPI la asociación española de profesionales del autismo. Así que, si quieres celebrar este día, échales un vistacillo y a aprender sobre el tema.

Calidad de Vida y TEA

Posted in Autismo, Educación, Intervenciones with tags , on 22 marzo 2009 by David Saldaña
Acabo de volver de las VII Jornadas Científicas de Investigación sobre Personas con Discapacidad. Son unas jornadas celebradas cada tres años aproximadamente en la Universidad de Salamanca por el Instituto Universitario de Integración en la Comunicad, más conocido como el INICO. Las estrellas del momento, como era de esperar, han sido las temáticas de la Planificación centrada en la Persona y el fomento de la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual. Fueron muchas las propuestas e instrumentos que se presentaron, y que espero poder iros contando.
Hoy quiero escribir sobre una de ellas. Se trata de un instrumento diseñado por Jose Luis Cuesta para evaluar organizaciones que atienden a personas con trastornos del espectro autista. Jose Luis es director de los servicios para adultos en Autismo Burgos y profesor de la Universidad de Burgos. El objetivo de su instrumento es permitir que las organizaciones que atienden a personas con discapacidad puedan mejorar su práctica. Se estructura en torno a una serie de indicadores, agrupados en  cinco ámbitos: calidad referida a la persona, identificación de necesidades, formación de profesionales, estructura y organización, recursos personales, materiales y espaciales, y relación con la comunidad. Para cada uno, se proponen una serie de indicadores, que se concretan luego en unas “evidencias”. Por ejemplo, en el primer ámbito, el la calidad desde el punto de vista de la persona, se propone un indicador de que se atiende al bienestar físico. Para este indicador, se concretan evidencias como que “se realizan revisiones de seguimiento y prevención periódicas, al menos una vez al año”. De este modo, se logra adaptar las exigencias y prácticas propias de los sistemas de evaluación de la calidad a la realidad y necesidades de la atención social a las personas con TEA de un modo muy concreto. No se trata de recomendaciones vagas, sino de propuestas específicas que permiten orientar la mejora de la organización.

El instrumento se ha validado a través del llamado método Delphi, para lo que ha contado con la colaboración de numerosos profesionales del autismo españoles. Este proceso de validación constituyó el objeto de su tesis, dirigida por Raquel Casado y Fernando Lezcano. Yo tuve la buena suerte de poder acudir a esta tesis en su presentación en julio. El trabajo luego ha recibido el premio Ángel Rivière de AETAPI y la Obra Social de Caja Madrid.

El motivo por el que no he hablado de esta herramienta hasta ahora es que no estaba todavía disponible para el gran público. Gracias a su publicación por la editorial La Muralla, ya se puede acceder a él. El libro incluye el instrumento y un CD, con un programa que permite resumir las puntuaciones de los diferentes índices e indicadores.

Se puede pedir directamente a la editorial por un precio muy razonable. Creo que es un material altamente recomendable para los que pertenecen a asociaciones o centros implicados en las personas con trastornos del espectro autista. Si me apuráis, diría que incluso es una lectura interesante para quienes quieran ver cómo la moda de la gestión de calidad y la mentalidad de “atención al cliente” que está llegando a todas partes puede ser aplicada de una forma beneficiosa en la intervención y la atención psicosociales.

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¿Una prueba prenatal para el autismo?

Posted in Autismo, Psicología on 24 enero 2009 by David Saldaña

La semana pasada apareció una noticia que aludía a la posibilidad de detectar la presencia de autismo en el feto durante el embarazo. Se basaba en una investigación, recientemente publicada en el British Jounal of Psychology, que habría encontrado una relación entre los niveles de testosterona prenatal y la sintomatología autista. El estudio, realizado por Bonnie Auyeung, del laboratorio  del  Autism Research Centre de Baron-Cohen, en Cambridge, abre la puerta a contar con un posible marcador biológico del autismo.

Foto embarazada

¿Qué es esto del “marcador biológico”? Pues, como muchos de vosotros sabrá, los Trastornos del Espectro Autista se identifican actualmente únicamente a través de la observación del comportamiento de los niños y niñas. Lograr un diagnóstico acertado no es siempre fácil, y es un reto identificar a niños con autismo a muy temprana edad. Esto es, lógicamente, una limitación para la intervención temprana, que en estos niños comienza mucho más tarde que en los casos de otras discapacidades, como podrían ser los trastornos motores o la sordera. De ahí que, contar con un “marcador” medible antes de que se manifiesten las alteraciones comportamentales, por ejemplo, en el nacimiento o incluso antes del mismo, podría ser útil para mejorar y adelantar la intervención temprana.

En el trabajo se analizaron las muestras de líquido amniotico de 950 mujeres a las que se les había realizado una amniocentesis entre los años 1996 y 2001. De ellas, 235  completaron tanto el AQ para niño como el CAST cuando los niños tenían entre 6 y 10 años. Estos son cuestionarios sobre el comportamiento infantil que proporcionan una cierta medida de la sintomatología autista. El objetivo era encontrar una relación entre los niveles de testosterona fetal medidos en el líquido amniotico y las puntuaciones en dichos instrumentos.

Ahora bien, los niveles de testosterona están relacionados con el sexo del feto, siendo mayores en niños que en niñas. Al mismo tiempo, es conocida la mayor presencia del autismo entre los chicos. Por tanto, se podrían confundir ambas variables. En el estudio, sin embargo, se encuentra que en los chicos los niveles de testosterona fetal mayores se corresponden con mayor puntuación en los instrumentos empleados para medir el autismo. Los resultados no fueron tan claros en el caso de las niñas, donde no había relación con las puntuaciones del CAST. Por lo que parece que hay una relación de la testosterona más allá de las diferencias de sexo.

El trabajo tiene, sin embargo, algunas limitaciones importantes. Por lo pronto, no todas las mujeres se someten a la amniocentesis. Esto sólo ocurre cuando hay riesgo de algún tipo de presencia de trastornos en el feto. Ciertamente, cuando esto sucedió, las mujeres afectadas quedaron excluidas del trabajo. Pero, en cualquier caso se trata de un grupo de participantes bastante seleccionado, y los autores no cuentan mucho sobre sus características. Por otra parte, como ellos mismos reconocen, el encontrar una relación entre estas dos variables no indica que una cause la otra, sino simplemente que están relacionadas. Quizá otro tercer factor este influyendo en ambas.

El trabajo es en realidad una continuación de otros que ya venía realizando Baron-Cohen para intentar demostrar su llamada “teoría del cerebro masculino”. No me detendré en ella ahora, pero básicamente argumenta que el estilo cognitivo de las personas con autismo sería un caso extremo del estilo cognitivo predominante entre la población masculina (más tendente a interesarse por el mundo físico que el social). Como todos los temas relacionados con las diferencias psicológicas en función del sexo, os podéis imaginar que no está exenta de polémica.

Al margen de toda esta cuestión, la noticia del estudio ha suscitado una gran polémica en el Reino Unido. Además de las dificultades que las personas con Trastornos del Espectro Autista encuentran para la relación social, no cabe duda de que en muchos casos la humanidad ha podido disfrutar de grandes aportaciones gracias a ellas. Se habla de que muchos grandes matemáticos y científicos podrían haber tenido alguna discapacidad de esta naturaleza. El temor es que, con una prueba prenatal así, muchos embarazos podrían ser interrumpidos, privandonos a todos de sus contribuciones y a ellos de una vida llena de satisfacciones. El tema es, lógicamente, de una enorme complejidad ética (dicho sea de paso, no sólo en el caso del autismo). Afortunadamente, el estudio de Baron-Cohen está muy lejos, en realidad, de aportar ese test de embarazo del autismo del que habló la prensa. Por tanto, por ahora el debate, aunque interesante, es más bien teórico.

PD. Gracias desde aquí a mi colega Isabel Rodríguez Ortiz, que llamó mi atención sobre la noticia… posibilitando este primer post.